No todos los SPF funcionan igual y no todas las pieles tienen las mismas necesidades, tal y como explican desde Byoode, Dermalogica y Perricone MD
Que el primer paso para tener una piel bonita es usar SPF es una realidad aplastante. Ha costado tiempo asumirlo, pero se ha logrado. Lo que quizá es menos conocido es que no todos los protectores solares son iguales y no todos sientan igual a todas las pieles. Y no, no tiene que ver con el número que suele acompañarlos. «Hay dos tipos de protectores solares: físicos y químicos. Pero eso no significa que uno sea mejor que el otro, más bien tiene que ver con las necesidades de cada tipo de piel», adelanta Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
«Los filtros minerales, a los que también se les llama físicos, suelen incluir óxido de zinc o dióxido de titanio y son los que más se recomiendan en pieles sensibles o reactivas porque se quedan en superficie y no interactúan tanto con las demás capas de la piel. Funcionan subiendo la temperatura de la piel y reflejando los rayos del sol», explica, grosso modo, la cosmetóloga y creadora de Byoode. Y añade: «Los filtros químicos, por su parte, destacan por ofrecer texturas más ligeras, invisibles y cosméticamente más cómodas. Funcionan por reacción química en la piel para contrarrestar los efectos de la radiación en la piel».
¿En qué se diferencian los SPF físicos y los químicos?
Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, lo resume de una forma muy clara: «Los protectores solares físicos (minerales en la mayoría de los casos) protegen de manera inmediata. Por un lado, hacen una película reflectora del sol y por otro suben la temperatura de la piel para contrarrestar la radiación. En cambio, los químicos tardan en reaccionar sobre la piel un poco, unos 10-20 minutos, y solo funcionan por reacción».
«Los minerales funcionan muy bien en pieles delicadas, con rosácea o tendencia a irritarse; los químicos, en cambio, suelen ganar cuando se busca ligereza, mejor acabado o cero residuo blanquecino», agrega Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, insiste en esa misma idea cuando recuerda que «los minerales suelen recomendarse para personas con piel sensible o propensa a alergias y también para pieles con rosácea o dermatitis porque la interacción con el tejido es menor».
¿Cómo saber si un SPF es físico o químico?
La respuesta fácil sería: «mirar el bote», pero no siempre se identifican así, porque la forma más fiable de saberlo es leyendo la lista de ingredientes. «Los filtros físicos, también llamados minerales, suelen incluir óxido de zinc o dióxido de titanio. Puede haber más, pero son los más habituales», explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. Si aparecen esos nombres, se está ante un solar mineral o físico.
«En los protectores químicos, en cambio, no se verán esos minerales como protagonistas, sino filtros, a veces orgánicos, con nombres más técnicos, como pueden ser Avobenzone, Octocrylene, Octinoxate, Homosalate, Octisalate, Oxybenzone, Ensulizole, Ethylhexyl Triazone, Diethylamino Hydroxybenzoyl Hexyl Benzoate o Bis-Ethylhexyloxyphenol Methoxyphenyl Triazine. La realidad es que los químicos suelen gustar más cuando se busca ligereza y un acabado imperceptible», resume Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
Bien es cierto que cada vez hay más fórmulas mixtas. Es decir, «solares que combinan filtros físicos y químicos para conseguir una protección alta con un equilibrio maximizado entre eficacia y comodidad. En esos casos, si en el INCI aparecen óxido de zinc o dióxido de titanio junto a otros filtros solares, lo más probable es que sea un híbrido», tal y como expone Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Los falsos mitos de los protectores solares
Se sabe lo importante que es usar protectores solares, pero se arrastran ideas bastante desfasadas. Una de ellas es que si un protector deja la cara blanca, como es el caso de los filtros físicos, protege más, y eso no es verdad. «La eficacia de un protector solar no depende de que se vea, sino de la formulación, del tipo de filtros, de que cubra UVA y UVB y de que se aplique en cantidad suficiente», tal y como expone Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
También conviene desterrar otra idea. «Hay un falso mito que dice que los filtros químicos son siempre peores. Y no necesariamente. De hecho, muchas fórmulas modernas combinan filtros químicos y minerales para conseguir protección alta, mejor estabilidad y texturas mucho más agradables», concluye Marta Agustí, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme.
Protector solar físico y químico: Light Cream SPF 30 Harmony de Byoode. Se trata de una crema con dióxido de titanio (filtro físico) y Octocrileno, Salicilato de etilhexilo y Avobenzona (filtro químico), de acabado ligero y con protección solar SPF30, que proporciona un filtro potente frente a los rayos UVA/UVB. No deja acabado blanquecino y aporta antioxidantes a partir de vitamina E y extracto de raíz de rábano. 55 € en Byoode.com o en Amazon.
Protector solar físico: Face Finishing & Firming Tinted Moisturizer de Perricone MD. Una crema con color que no solo disimula, sino que mejora de verdad la piel, combinando hidratación intensa, un tono unificado y ese efecto glow que parece venir de dentro. Ligera, sin una gota de grasa y con SPF mineral. No es solo una crema con color, porque hidrata, mejora la firmeza y unifica el tono al instante. El truco está en sus cápsulas de pigmento que se activan al aplicarla, dejando un acabado natural, suave y sin esfuerzo. Además, lleva ácido alfa lipoico, uno de los antioxidantes más potentes que existen, y extracto de árbol de Candeia para calmar y proteger frente a los factores que apagan la piel. 82 € en Perriconemd.es.
Protector solar químico: Biolumin-C Heat Aging Protector SPF50, de Dermalogica. Es un fotoprotector químico de amplio espectro que protege frente a los rayos UVA y UVB mientras ayuda a prevenir los signos del fotoenvejecimiento. Su fórmula con vitamina C ultraestable, vitamina E y activos hidratantes combate los radicales libres, refuerza la luminosidad de la piel y aporta confort durante todo el día. Además, incorpora el complejo ThermaRadiance, pensado para proteger visiblemente frente a los efectos del envejecimiento causado por el calor. 95 € en Dermalogica.es.


